Elegir el régimen tributario es la decisión que más impacto tiene en cuánto impuesto paga una empresa peruana. Sin embargo, muchas permanecen años en el régimen que se les asignó al inicio sin volver a revisarlo.
En Perú existen cuatro regímenes. A continuación se explica la lógica de cada uno y en qué casos conviene.
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Es el más simple. Se paga una cuota fija mensual según el tramo de ingresos y no se presenta declaración jurada anual. No se llevan libros contables.
La limitación importante: no permite emitir facturas, solo boletas de venta y tickets. Eso lo hace inviable cuando los clientes son empresas que necesitan crédito fiscal.
Conviene si: el negocio vende directamente a consumidor final, su volumen es bajo y ninguno de sus clientes le solicita factura.
Régimen Especial de Renta (RER)
Se paga un porcentaje fijo sobre los ingresos netos mensuales, y ese pago es definitivo: no hay regularización anual por renta. Permite emitir facturas.
Tiene dos limitaciones: un tope de ingresos anuales y una lista de actividades excluidas. Si el giro de su empresa está en esa lista, el RER no es una opción aunque cumpla el tope.
Conviene si: su margen de utilidad es alto y sus ingresos están holgadamente por debajo del límite. Como el pago se calcula sobre ingresos y no sobre utilidad, mientras más rentable sea la empresa, más favorable le resulta.
Régimen MYPE Tributario (RMT)
Es el punto medio y el que utiliza la mayoría de empresas en crecimiento. El impuesto a la renta se calcula sobre la utilidad con una escala progresiva, y durante el año se efectúan pagos a cuenta mensuales.
No excluye actividades económicas y admite un límite de ingresos bastante alto, expresado en UIT.
Conviene si: su margen es ajustado. Como el impuesto se calcula sobre la utilidad y no sobre los ingresos, si la empresa tiene muchos costos paga menos que en el RER.
Régimen General
Sin límite de ingresos y con todas las obligaciones formales: libros completos, estados financieros y declaración anual.
Conviene si: la empresa superó los límites de los otros regímenes, o si su operación es lo bastante compleja como para requerir contabilidad completa de todos modos.
El criterio que casi nadie aplica
La comparación útil no es entre regímenes en abstracto, sino entre lo que su empresa pagaría en cada uno con sus números reales. La variable que decide casi siempre es el margen.
Regla práctica: si su margen de utilidad es alto, un régimen que grava ingresos le favorece. Si su margen es bajo porque tiene muchos costos, un régimen que grava utilidad le favorece.
Las tasas, los topes de ingresos y los tramos se expresan en UIT y se actualizan cada año, por lo que el cálculo debe hacerse con los valores vigentes del ejercicio.
¿Se puede cambiar de régimen?
Sí, y existen reglas y oportunidades específicas según el régimen de origen y de destino. También hay cambios que ocurren de forma obligatoria cuando se superan los límites.
Si desea orientación sobre el régimen que corresponde a su empresa, nuestro equipo puede ayudarle.