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Auditoría financiera

Cómo preparar su empresa para una auditoría

Publicado el 1 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura

La diferencia entre una auditoría fluida y una auditoría complicada se decide antes de que el auditor llegue. Este es el trabajo previo que conviene realizar.

Etapa 1: durante el año

Lo que se haga en los doce meses previos determina el 80% del resultado.

  • Concilie los bancos todos los meses. Sin excepción. Las conciliaciones acumuladas al final del año son la principal fuente de retrasos.
  • Registre las operaciones en el periodo que corresponde. El corte de operaciones es un área de hallazgos frecuente.
  • Mantenga el archivo de contratos vigentes y actualizado.
  • Documente las decisiones societarias en actas: aumentos de capital, distribución de dividendos, préstamos de socios.
  • Guarde las constancias de presentación de declaraciones y de libros electrónicos.
  • Lleve un kárdex de existencias actualizado si maneja inventarios.

Etapa 2: en el último trimestre

  • Contrate al auditor. A esta altura todavía puede hacer trabajo preliminar y planificar la observación del inventario.
  • Programe el inventario físico al cierre y comuníquele la fecha. Su presencia en el conteo es un procedimiento que no se puede sustituir fácilmente después.
  • Revise las cuentas por cobrar antiguas y decida qué se provisiona como incobrable.
  • Revise el activo fijo: ¿existen todos los bienes registrados? ¿Hay bienes que ya se dieron de baja y siguen en libros?
  • Identifique las contingencias: juicios laborales, procesos tributarios, reclamaciones de clientes. Consulte con sus abogados.

Etapa 3: al cierre del ejercicio

  • Ejecute el inventario físico con instructivo escrito, hojas de conteo numeradas y personal asignado. Documente las diferencias y ajústelas.
  • Solicite los estados de cuenta bancarios al 31 de diciembre.
  • Confirme saldos con sus principales clientes y proveedores.
  • Calcule y registre las provisiones: beneficios sociales, vacaciones no gozadas, gratificaciones, participación de utilidades si corresponde.
  • Registre la depreciación del ejercicio completo.
  • Cierre la contabilidad y prepare los estados financieros con sus notas.

Etapa 4: antes de que llegue el equipo

Prepare la carpeta de auditoría con:

  • Estados financieros del ejercicio y del anterior, comparativos.
  • Balance de comprobación y mayores de las cuentas principales.
  • Conciliaciones bancarias de diciembre y estados de cuenta.
  • Detalle de cuentas por cobrar y por pagar con antigüedad de saldos.
  • Inventario valorizado al cierre y actas del conteo físico.
  • Registro de activos fijos con su depreciación.
  • Cálculo del impuesto a la renta y sus adiciones y deducciones.
  • Contratos relevantes vigentes.
  • Actas de junta y de directorio del ejercicio.
  • Declaraciones presentadas y constancias de libros electrónicos.
  • Documentación de préstamos con su cronograma.
  • Informes de los abogados sobre procesos en curso.

Designe una contraparte

Una persona de la empresa que sea el punto de contacto del auditor, que sepa dónde está cada documento y que tenga tiempo asignado para atenderlo.

Si el auditor tiene que recurrir a cinco personas distintas para cada documento, las horas se multiplican y las paga la empresa.

Qué NO hacer

  • Ocultar información. El auditor la encontrará por otra vía y el efecto será peor: una salvedad, o una duda sobre todo lo demás.
  • Maquillar cifras antes de la auditoría. Los procedimientos analíticos detectan las variaciones que no se explican.
  • Dejar el inventario para después del cierre. Es de los pocos procedimientos que no se pueden recuperar.
  • Discutir cada ajuste propuesto. Conviene discutir los que tengan fundamento; el resto solo consume tiempo.
  • Esperar que el auditor corrija la contabilidad. No puede hacerlo: comprometería su independencia.

La reunión de cierre

Antes de emitir el dictamen, el auditor presenta sus hallazgos y los ajustes propuestos. Es el momento de discutirlos con fundamento y de decidir cuáles se registran.

Los ajustes que no se registran y superan la materialidad son los que terminan generando una salvedad. Conviene entender bien esa disyuntiva antes de decidir.

Después de la auditoría

La carta de recomendaciones a la gerencia es la parte más aprovechable del encargo. Contiene las debilidades de control interno detectadas.

Conviene trabajarla durante el año siguiente: cada punto corregido es una hora menos de auditoría el año próximo y un riesgo menos en la operación.

Si desea orientación para preparar a su empresa antes del cierre, nuestro equipo de auditoría financiera puede ayudarle.

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